miércoles, 5 de enero de 2011

El silencio, como un cáncer, crece.

-Ya me he enterado. Lo siento.
-Gracias.

Nadie es capaz de decir más, abuelo. Nadie. Nadie entiende lo que supone para mí todo esto. Nadie lo entiende. Quizá mamá lo entienda, quizá mi otra mamá también. Lo que nadie entiende, papá, es que tu seas un padre para mí. Nadie entiende que solamente dejé de llamarte papá para no ofender al biológico. Nadie entiende que en realidad, aunque te llame abuelo, eso esconde el amor más grande que jamás nadie haya sentido. El amor de alguien que aunque no tenía obligación de criarte y de quererte, lo ha hecho. De alguien que se ha volcado, de alguien que se ha implicado hasta tal punto que ya no vivía para otra cosa. Nadie entiende nuestra relación, nadie la entiende porque era especial, era única.

Te quiero, abuelo. Te quiero, papá.

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