miércoles, 5 de enero de 2011

Sábanas hechas de tu olor.

Hoy he dormido en tu cama. En tu cama de verdes sábanas impregnadas por tu olor. Abuelo, ¿No pasas frío cuando duermes ahí? No tienes manta, sólo sábanas sábanas verdes. He querido gritar en medio de la noche cuando oí que mamá estaba en la cocina. Sólo quería mantas, mantas verdes. Pero de mi boca no salió ni un suspiro y de mis piernas ni un solo movimento. También sentí ganas de ir al baño, como las sientes tú tantas veces por la noche. Pero yo no soy valiente como tú y mi fuerza de voluntad no es comparable con la tuya. Por eso, permanecí quieta, con los ojos cerrados y en apariencia dormida pero incómoda por dentro. Quizá, abuelo, quizá lo que pasaba es que no quería separarme de tu olor, no quería separarme ni durante dos minutos. Porque temo que un algún día al acostarme en tu cama, las sábanas ya no sean verdes como la última vez que tú dormiste en ellas, que sean otras distintas y no estén hechas de tu olor.
Te quiero, abuelo. Te quiero, papá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario